Tratamiento Especializado de Narcolepsia
La narcolepsia es un desorden del sueño de carácter prolongado, caracterizado por una excesiva tendencia a la somnolencia durante el día y episodios súbitos de adormecimiento. Los individuos que padecen narcolepsia a menudo experimentan dificultades para mantenerse alerta durante extensos periodos, independientemente del entorno. La narcolepsia puede ocasionar alteraciones significativas en la rutina diaria.
En ciertas ocasiones, la narcolepsia puede manifestarse junto a una pérdida repentina del tono muscular (cataplejía), desencadenada por emociones intensas. La narcolepsia acompañada de cataplejía se denomina narcolepsia de tipo 1. La narcolepsia que se presenta sin cataplejía se conoce como narcolepsia de tipo 2.
La narcolepsia es una condición crónica que carece de cura. Sin embargo, los síntomas pueden ser controlados mediante medicamentos y ajustes en el estilo de vida. El apoyo de personas cercanas, tales como familiares, amigos, empleadores y educadores, puede facilitar el manejo de la narcolepsia.
Síntomas
Los signos y síntomas de la narcolepsia pueden intensificarse durante los primeros años y persistir a lo largo de la vida. Algunos ejemplos son los siguientes:
Somnolencia diurna excesiva: Los individuos que padecen narcolepsia experimentan episodios de sueño incontrolables, en cualquier lugar y momento. Por ejemplo, es posible quedarse dormido mientras se trabaja o conversa con amigos, durante unos minutos o hasta media hora. Al despertar, se experimenta una sensación de descanso, pero la somnolencia regresa poco después.
Es posible experimentar una merma en el estado de alerta y la concentración durante el transcurso del día. La excesiva somnolencia diurna es la primera manifestación en aparecer y la que genera mayores complicaciones, ya que dificulta la concentración y el desenvolvimiento normal.
Pérdida súbita del tono muscular: Este trastorno, conocido como cataplejía, puede manifestarse en diversas alteraciones físicas, desde dificultades en el habla hasta debilidad generalizada en la mayoría de los músculos, con una duración de unos cuantos minutos.
La cataplejía es incontrolable y se desencadena por emociones intensas, generalmente positivas como la risa o la euforia, aunque también puede surgir ante el miedo, la sorpresa o la ira. Por ejemplo, al reír, la cabeza puede caer de forma involuntaria o las rodillas pueden doblarse repentinamente.
Algunos individuos afectados por narcolepsia experimentan únicamente uno o dos episodios de cataplejía al año, mientras que otros sufren múltiples episodios diariamente. Es importante destacar que no todos los individuos con narcolepsia presentan cataplejía.
Parálisis del sueño: Los sujetos que padecen narcolepsia a menudo experimentan una incapacidad transitoria para moverse o hablar al conciliar el sueño o al despertar. Estos episodios suelen ser de corta duración (unos segundos o minutos) pero generan temor. Es probable que el individuo sea consciente de la situación y pueda recordarla posteriormente, incluso si no tiene control sobre lo que ocurre.
Esta parálisis del sueño imita el fenómeno que ocurre normalmente durante una fase del sueño conocida como ciclo de movimientos oculares rápidos (MOR). Esta inmovilidad temporal que se presenta durante el ciclo MOR impide que el cuerpo se mueva para representar los sueños.
No obstante, no todas las personas que sufren parálisis del sueño tienen narcolepsia. Muchas personas que padecen narcolepsia experimentan algunos episodios de parálisis del sueño.
Cambios en el ciclo de sueño con movimiento rápido de ojos (REM). Durante el ciclo REM es que ocurren, por lo general, los sueños. El ciclo REM puede presentarse en cualquier momento del día o la noche para las personas que padecen narcolepsia. Aquellos que tienen narcolepsia a menudo llegan rápido al ciclo REM, generalmente unos 15 minutos después de quedarse dormidos.
Alucinaciones. Estas alucinaciones se conocen como alucinaciones hipnagógicas si ocurren cuando te estás quedando dormido, o alucinaciones hipnopómpicas si suceden al despertar. Un ejemplo es la sensación de que hay un extraño en la habitación. Estas alucinaciones pueden ser muy vívidas y terroríficas, ya que no estás dormido por completo cuando empiezas a soñar y experimentas los sueños como si fueran realidad.