Psicoterapia y Tratamiento de Fobias | Clínica Psiquiátrica Pocuro Santiago
Las fobias específicas se manifiestan como un miedo intenso e ilógico hacia objetos o situaciones que, si bien representan un riesgo mínimo, desencadenan ansiedad y conductas de evitación. A diferencia de un episodio breve de inquietud que puedes experimentar al dar un discurso o realizar un examen, las fobias específicas son persistentes, generan reacciones físicas y psicológicas severas, y pueden afectar tu capacidad para desenvolverte con normalidad en el ámbito laboral, académico o social.
Síntomas
Una fobia específica consiste en un temor patológico intenso y persistente a un objeto o situación particulares que no guarda proporción con el riesgo real (exageración). Existen muchos tipos de fobias, y no es raro experimentar una fobia específica con respecto a más de un objeto o situación. Las fobias específicas también pueden presentarse junto con otros tipos de trastornos de ansiedad..
Las categorías comunes de las fobias específicas son:
• Temor a situaciones, como subirse a un avión, estar en espacios cerrados o ir a la escuela.
• Temor a la naturaleza, como es el caso de las fobias a tormentas o a las alturas.
• Temor a insectos o animales, como arañas o perros.
• Temor a la sangre, a las inyecciones o a las lesiones, por ejemplo, agujas, accidentes o procedimientos médicos.
• Otros temores, por ejemplo, asfixia, vómito o ruidos fuertes.
Para cada fobia específica hay un término. Algunos ejemplos de los términos más frecuentes son «acrofobia» (temor a las alturas) y «claustrofobia» (temor a los espacios cerrados). Sin importar qué fobia específica tengas, es probable que cause estos tipos de reacciones:
• Temor inmediato e intenso, ansiedad y pánico cuando estás expuesto a lo que te produce temor, o simplemente piensas en eso.
• Ser consciente de que tus temores son irracionales o exagerados, pero no poder hacer nada para controlarlos (sensación de impotencia).
• Ansiedad que empeora a medida que se acerca la situación o el objeto, ya sea que se trate de una proximidad temporal o física.
• Hacer todo lo posible por evitar el objeto o la situación, o soportarlo con ansiedad y temor extremos.
• Dificultad para tener un desempeño normal debido a tu temor.
• Reacciones y sensaciones físicas, como sudoración, latidos del corazón acelerados, opresión en el pecho o dificultad para respirar
• Sentir náuseas, tener mareos o sufrir desmayos en presencia de sangre o lesiones.
• En niños, posiblemente tener berrinches, aferrarse, llorar, negarse a alejarse de la madre o del padre o negarse a acercarse a lo que les produce temor.